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El estado de Texas ejecutó la noche del miércoles al recluso Jamaal Howard, de 46 años, en la prisión estatal de Huntsville, tras ser condenado a la pena de muerte por el asesinato de Vickie Swartout en el año 2000, a quien disparó durante un asalto a una tienda de conveniencia en Silsbee.

La ejecución se llevó a cabo mediante la administración de una dosis de pentobarbital, declarándose su fallecimiento a las 8:03 de la noche, hora local. Horas antes, el equipo legal de Howard intentó frenar el procedimiento alegando posibles riesgos de sufrimiento por la calidad de los fármacos empleados —similar a controversias suscitadas en otros estados—, así como la supuesta discapacidad intelectual del condenado.

Sin embargo, tanto los tribunales estatales como la Corte Suprema de Estados Unidos rechazaron los últimos recursos presentados por la defensa, autorizando la culminación de la sentencia. Con este caso, Howard se convierte en el séptimo prisionero ejecutado en Texas en lo que va del año y en el número treinta a nivel nacional.