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Una investigación interna revela que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha puesto en marcha una masiva campaña contra el supuesto fraude electoral. La operación utiliza decenas de millones de datos, investiga a organizaciones sin fines de lucro y analiza el uso de agentes encubiertos para detectar a personas no ciudadanas registradas para votar.

Los documentos, dados a conocer por el grupo Democracy Forward y difundidas por la cadena CNN, detallan que la División de Investigaciones de Seguridad Nacional ha procesado cerca de cien millones de registros de votantes. Parte de esta información provino del Departamento de Justicia y otra porción fue aportada por asesores cercanos a la administración de Donald Trump.

El enfoque de las autoridades va más allá de los votantes individuales y se centra en redes y organizaciones comunitarias. En estados como Pensilvania, Nueva Jersey y Ohio, los investigadores han revisado a varios grupos dedicados al registro de votantes. Aunque algunas de estas revisiones no han encontrado irregularidades ni rastros de actividad ilegal, en otros casos se han realizado registros a organizaciones progresistas.

Ante estos hallazgos, la agencia evaluó aplicar medidas más duras, como el uso de agentes encubiertos en áreas prioritarias para reunir pruebas contra grupos sospechosos de facilitar registros irregulares. Organizaciones defensoras de derechos civiles han criticado la medida, señalando que busca limitar la participación ciudadana, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional no ha emitido comentarios al respecto.