Francia suspendió el uso de granadas aturdidoras por parte de la policía durante las protestas estudiantiles, después de que un adolescente de 15 años perdiera una mano a causa del impacto de uno de estos artefactos en la localidad de Lens. La decisión se adoptó tras una jornada de movilizaciones que congregó a 256 mil estudiantes, profesores y padres en todo el país para exigir mejoras en las condiciones de los centros educativos.
En una entrevista radiofónica, el ministro del Interior, Laurent Núñez, confirmó la restricción del uso de este armamento exclusivamente para las protestas de secundaria y durante el tiempo necesario para esclarecer los hechos. El funcionario detalló que las autoridades han abierto dieciocho investigaciones internas sobre denuncias de mala conducta policial desde el inicio de unas movilizaciones que ya superan los 6.500 detenidos.
El uso de proyectiles antidisturbios ha provocado lesiones graves a varios menores durante las manifestaciones. Además del joven mutilado en el norte del país, otro estudiante de catorce años perdió varios dientes en París debido al estallido a corta distancia de una granada de gas lacrimógeno. Estos casos intensificaron las críticas de la oposición, que reprochó al ejecutivo el uso de fuerza desproporcionada contra menores de edad.
Pese a que la mayoría de las marchas se han desarrollado de forma pacífica, los enfrentamientos esporádicos han dejado un saldo oficial de 215 estudiantes, 715 policías y 85 docentes heridos. Ante la gravedad de la crisis, el presidente Emmanuel Macron convocó a una reunión de urgencia con su primer ministro y miembros clave del gabinete para evaluar la situación y atender las demandas del sector.












