La Policía Nacional de España desplegó un operativo con 350 agentes para disolver un asentamiento irregular en la playa de Benítez, en Ceuta, donde residían más de mil migrantes marroquíes. La intervención fue ordenada por el Ministerio del Interior bajo argumentos de seguridad estratégica, debido a la cercanía del campamento con la planta desalinizadora de la ciudad.
El desalojo también respondió a los riesgos físicos que enfrentaban los ocupantes en la zona de bloques de hormigón y espigones, los cuales se agravarían ante la llegada de la temporada de lluvias. Las autoridades confirmaron que las personas evacuadas fueron reubicadas temporalmente en el área del Guano en espera de campamentos humanitarios.
En paralelo, las fuerzas de seguridad informaron sobre detenciones recientes en la región, incluyendo a siete personas que intentaron cruzar el Estrecho de Gibraltar en kayak desde Ceuta y a presuntos implicados en agresiones dentro del contingente migratorio.







