Durante la cena de gala ofrecida en el Palacio Real con motivo de la visita de Estado del presidente francés Emmanuel Macron, el rey Felipe VI lanzó un firme mensaje sobre la presión migratoria en Ceuta. El monarca calificó la situación en la ciudad autónoma como «inaceptable» y advirtió que España no puede asumir de manera aislada un desafío geopolítico y humano que compete al conjunto de la Unión Europea.
«No podemos afrontar solos una responsabilidad que es de todos», enfatizó el jefe del Estado español, apelando directamente a la solidaridad comunitaria e institucional de los socios europeos. La declaración del rey subrayó que las fronteras de Ceuta y Melilla constituyen la frontera sur del espacio común europeo, por lo que su custodia y la gestión de los flujos migratorios requieren una respuesta unificada, recursos compartidos y un compromiso real de los estados miembros.
La contundente intervención ante el mandatario galo reorientó el foco de la agenda bilateral hacia la urgencia de reformar la política migratoria y de asilo en la UE. Al abordar el problema de Ceuta en un escenario diplomático de máximo nivel, la Corona buscó afianzar el respaldo de París para exigir una mayor implicación de las instituciones europeas en la protección y estabilidad de las fronteras meridionales.







