El gobierno de Burkina Faso inauguró oficialmente su primera refinería nacional de oro (RAFFINOR-BF) en la capital, Uagadugú, una infraestructura estratégica con capacidad para procesar 164 toneladas de oro al año en su etapa inicial. La obra marca un hito clave en la política de la junta militar encabezada por el capitán Ibrahim Traoré para romper la dependencia de los mercados occidentales y asumir el control directo de sus recursos minerales.
La nueva planta, con proyección de escalar a más de 500 toneladas anuales, permitirá a la nación africana refinar el metal precioso bajo estándares internacionales de pureza del 99.99% antes de su exportación. Hasta ahora, la mayor parte del mineral extraído en suelo burkinés era enviado al extranjero sin procesar, privando al Estado de capturar el valor agregado de su principal materia prima.
La medida consolida una tendencia de nacionalismo minero e industrialización local que se extiende por el Sahel, donde países como Malí y Ghana también avanzan en restringir las exportaciones brutas. Con este proyecto, Uagadugú busca retener mayores ingresos fiscales, fortalecer las reservas del banco central y reconfigurar el flujo comercial del oro en el mercado internacional.







