La presencia humana en el Everest está acelerando el deshielo local a un ritmo alarmante. Una investigación internacional reveló que el calor generado por la quema de combustibles y la orina vertida directamente sobre el glaciar Khumbu, en el lado nepalí de la montaña, derrite un estimado de 2,500 toneladas de hielo y nieve cada año.
El estudio, publicado en la revista Regional Environmental Change, analizó el impacto térmico y químico provocado por la infraestructura y las actividades en el campamento base. De acuerdo con los investigadores, la combinación de estufas, quema de insumos para calefacción y la constante descarga de desechos líquidos altera la dinámica natural de la masa glaciar, sumándose a los efectos directos del cambio climático.
Los hallazgos encienden las alarmas entre la comunidad científica y los organismos ambientales sobre la sostenibilidad del turismo de alta montaña en el Himalaya. La acumulación de desechos en el Everest no solo representa una grave crisis de contaminación ambiental, sino que acelera el desgaste de los glaciares que abastecen de agua dulce a millones de personas en la región.







