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El gobernador del estado de California, Gavin Newsom, promulgó una ley que prohíbe de manera tajante a las fuerzas del orden locales, estatales y agencias federales como ICE utilizar guantes de descargas eléctricas para someter o inmovilizar a ciudadanos.

La legislación entrará en vigor el próximo año y extenderá su vigencia hasta 2030, respondiendo a la adquisición masiva realizada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, dependencia que destinó casi 17 millones de dólares para la compra de 6 mil pares de este dispositivo táctico.

La restricción busca prevenir abusos de poder y violaciones a los derechos humanos durante los operativos de control migratorio y patrullaje urbano dentro de la entidad.

«El Gobierno federal ha puesto intereses políticos por encima de la seguridad y el bienestar de las familias; California actúa para reforzar la rendición de cuentas e impedir el uso de estos instrumentos», aseveró Gavin Newsom.

Con la entrada en vigor de esta norma, los agentes policiales y federales destacados en territorio californiano deberán ceñirse a protocolos de fuerza convencionales sin el empleo de estos dispositivos de electrochoque.