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El Departamento de Defensa de Estados Unidos reducirá en un 20% los puestos destinados a generales y almirantes, según el plan de reestructuración que anunciará formalmente el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La medida busca recortar la burocracia dentro de la cúpula militar y optimizar la cadena de mando de las Fuerzas Armadas.

El ajuste impulsado por la administración de Donald Trump afecta directamente a las plazas de los mandos de mayor jerarquía. De acuerdo con los lineamientos del Pentágono, el plan prevé reducir la cantidad de oficiales de alto nivel y reasignar recursos hacia capacidades de combate operativas, bajo el argumento oficial de eliminar puestos superfluos en la estructura castrense.

La decisión ha generado debate en el ámbito militar y político estadounidense. Mientras los defensores de la reforma sostienen que permitirá una gestión más eficiente de la defensa nacional, diversos analistas cuestionan el impacto que esta reorganización de altos mandos pueda tener en la toma de decisiones estratégicas ante tensiones internacionales.