Rusia perpetró un ataque masivo con misiles balísticos contra Kiev en el mismo momento en que autoridades ucranianas sostenían un encuentro con una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos. Las explosiones iluminaron el cielo nocturno de la capital y afectaron gravemente infraestructura civil, edificios residenciales, un hospital de maternidad y nodos logísticos y energéticos, dejando un saldo inicial de dos personas fallecidas y múltiples heridos, varios de ellos atrapados bajo los escombros.
El ataque coincidió con las conversaciones diplomáticas centradas en el fortalecimiento de las sanciones económicas contra el Kremlin y el impulso a iniciativas legislativas en Washington. Las autoridades ucranianas recalcaron ante los congresistas estadounidenses que la ofensiva rusa demuestra la necesidad imperiosa de incrementar la presión internacional y acelerar la entrega de sistemas de interceptación balística para resguardar a la población civil.
Durante la reunión de trabajo, se enfatizó que cada incursión contra centros urbanos ocurre debido a la falta de un régimen de sanciones total sobre la economía de guerra rusa. Kiev renovó su llamado al apoyo político de ambos partidos en EE. UU. para garantizar el suministro de defensa aérea y frenar el uso recurrente de armamento pesado contra infraestructuras críticas en todo el territorio ucraniano.








