El retraso de Estados Unidos para autorizar un paquete de armas por 14 mil millones de dólares para Taiwán ya está teniendo efectos comerciales en Anduril Industries, fabricante estadounidense de drones y sistemas militares, afirmó su fundador, Palmer Luckey.
En declaraciones realizadas en Taipéi, Luckey señaló que la demora afecta los negocios de la compañía con Taiwán y frena nuevos proyectos. También dijo que ha hablado sobre el tema con el presidente Donald Trump, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
El paquete permanece pendiente desde hace meses. Trump decidió mantenerlo en espera después de reunirse con el presidente chino Xi Jinping en mayo y lo describió entonces como una herramienta de negociación con Beijing. La próxima reunión entre ambos mandatarios está prevista para el 24 de septiembre en Washington.
Anduril tiene intereses directos en Taiwán. La empresa suministra drones Altius y trabaja con la isla en sistemas de defensa, incluido el misil autónomo Barracuda-500. Taiwán, además, recibió recientemente 291 drones Altius-600M de la compañía, aunque surgieron cuestionamientos por problemas relacionados con sus cargadores.
El retraso también ocurre en un contexto de acumulación de pedidos de armas estadounidenses para Taiwán. Un seguimiento de la Universidad George Mason registra mensualmente los equipos aprobados, entregados y pendientes, reflejando que existe un rezago en las adquisiciones.
La legislación estadounidense establece mecanismos para priorizar y acelerar determinadas ventas militares a Taiwán, aunque también contempla los procedimientos de autorización y notificación al Congreso.
Para Luckey, la demora no solo afecta operaciones actuales, sino también proyectos futuros de la empresa en la isla.








