Las bajas del personal militar de Estados Unidos en el conflicto con Irán superan los registros difundidos de manera pública por el Departamento de Defensa, según confirmaron seis funcionarios estadounidenses con acceso a los datos internos de seguridad. De acuerdo con los testimonios recopilados, al menos 22 miembros del servicio han fallecido desde el inicio de los enfrentamientos el pasado 28 de febrero, una cifra que difiere de los 18 decesos reconocidos en la base de datos oficial del Pentágono.
Las fuentes gubernamentales señalaron que el balance de víctimas mortales podría ascender a 23 efectivos, sumando además la muerte de al menos tres contratistas estadounidenses desplegados en la región. Hasta el momento, las circunstancias específicas y las identidades de las bajas no contabilizadas públicamente se mantienen bajo reserva, mientras que los voceros del Pentágono declinaron emitir comentarios sobre las discrepancias en las cifras registradas.
La omisión de estos fallecimientos en las plataformas públicas de transparencia ocurre en medio del incremento del escrutinio sobre el saldo humano del conflicto en Oriente Medio. Diversos sectores analizan la falta de actualización del reporte oficial como un retraso en los protocolos de notificación o como un manejo reservado de las pérdidas por motivos de seguridad nacional.








