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El Gobierno de Corea del Sur anunció que aprobará el uso de píldoras abortivas para las primeras nueve semanas de gestación a partir del primer trimestre de 2027. La medida busca garantizar el acceso a procedimientos seguros dentro del sistema de salud pública y poner fin al mercado negro de medicamentos de procedencia dudosa, un problema persistente desde que el Tribunal Constitucional despenalizó el aborto en 2019 sin que el Parlamento haya actualizado la legislación correspondiente.

La disposición contempla la importación del tratamiento combinado de mifepristona y misoprostol, ampliamente utilizado a nivel global , el cual durante sus primeros dos años de implementación será recetado y entregado únicamente de forma directa por médicos especialistas. La ministra de Igualdad de Género y Familia, Won Min-kyong, subrayó que la decisión representa un avance clave para garantizar la seguridad médica de las mujeres y corregir el vacío regulatorio que predominaba en la nación asiática.

Pese al respaldo de organizaciones feministas que calificaron el paso como un logro histórico, la iniciativa reavivó el debate político y social en el país. Mientras la Asociación Coreana de Obstetras y Ginecólogos solicitó marcos legales claros para proteger la labor médica y atender posibles complicaciones clínicas, la Conferencia Episcopal de Corea manifestó su firme rechazo al señalar que la medida atenta contra el valor de la vida humana.