El intercambio de fuego fronterizo entre Arabia Saudita y los rebeldes hutíes de Yemen se intensificó este jueves, registrando la primera víctima mortal en territorio saudí tras la caída de los restos de un dron interceptado en la ciudad de Taif. Los combates, acompañados de bombardeos de la Fuerza Aérea Saudí en provincias estratégicas como Hajjah y Taiz, han provocado el desplazamiento de más de 100.000 personas, llevando a civiles a cruzar el peligroso estrecho de Bab el-Mandeb hacia la costa africana.
La reactivación del conflicto yemení se suma a la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, donde la Guardia Revolucionaria de Irán reportó el incendio de un petrolero con bandera de Togo. Estas disputas en las principales vías de navegación del Mar Rojo y del Golfo Pérsico han reavivado el temor a un desabasto global de crudo, manteniendo los precios internacionales por encima de los 100 dólares por barril y elevando los costos de los combustibles en mercados clave como Estados Unidos.
Frente al incremento del conflicto, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que analiza la posibilidad de reanudar ataques de mayor escala contra Irán, mientras que las autoridades saudíes continúan operando militarmente sin apoyo directo de Washington en este frente. Por su parte, la dirigencia hutí condicionó el cese de sus ofensivas al fin de las operaciones y el bloqueo saudí en territorio yemení.








