Durante 22 meses consecutivos, el Banco Popular de China ha incrementado sus reservas de oro, sumando 20 toneladas en julio para alcanzar un total de 2,366 toneladas. Con esto, el metal representa el 8% de las reservas oficiales del país, situando a Pekín en el sexto lugar mundial de posesiones de oro, detrás de potencias como Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia y Rusia.
A la par de esta acumulación, Hong Kong implementó un sistema de compensación de oro conectado con Shanghái, marcando el inicio de una red internacional de bóvedas diseñada para facilitar pagos en yuanes respaldados por metal físico. Esta estrategia coincide con la preparación de la presidencia china de los BRICS y el impulso de BRICS Pay, una infraestructura de pagos concebida como alternativa al sistema SWIFT y al predominio del dólar. En este contexto, China ejecutó la venta de 70,000 millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense, su mayor desinversión en estos activos desde 2008.
A pesar de las especulaciones sobre un eventual patrón yuan-oro, analistas sostienen que la estrategia no busca el colapso del dólar, sino mitigar la exposición financiera ante Estados Unidos. Actualmente, el yuan representa apenas el 2% de las reservas globales, frente al 60% que conserva la divisa estadounidense.








