Un informe oficial del inspector general del Departamento de Guerra de Estados Unidos reveló que las fuerzas estadounidenses han sufrido pérdidas materiales de gran magnitud en Oriente Medio durante el conflicto con Irán. De acuerdo con el documento, Washington perdió decenas de aeronaves, incluidos al menos 30 drones MQ-9 Reaper, y registró daños o destrucción en cientos de edificios e instalaciones militares entre el 28 de febrero y el 30 de junio.
El reporte del organismo de control expone además una severa escasez de municiones y problemas críticos en las cadenas de suministro militares, contratando directamente con las declaraciones del presidente Donald Trump, quien había asegurado públicamente que el país contaba con arsenales «prácticamente ilimitados». Según las cifras oficiales, la operación militar «Furia Épica» conllevó un gasto de 22,000 millones de dólares solo en municiones, alcanzando un costo total de 33,000 millones de dólares en dicho periodo.
La publicación del informe, difundida por la cadena Al Jazeera, ofrece el primer balance detallado del impacto de la campaña de respuesta iraní contra bases estadounidenses en la región del Golfo. El documento contradice las versiones previas de Washington que afirmaban haber interceptado la mayoría de las ofensivas, confirmando que la efectividad de los ataques rivales sobrepasó las capacidades de defensa desplegadas por Estados Unidos y sus aliados regionales.








