El Centro Nacional de Ciberseguridad de Reino Unido (NCSC), en colaboración con el FBI de Estados Unidos y el servicio de Inteligencia de Países Bajos, emitió una alerta conjunta sobre una campaña masiva de espionaje digital dirigida por actores vinculados al gobierno de Irán. La operación está diseñada para vigilar y extraer información confidencial de periodistas, activistas y disidentes políticos críticos del régimen teocrático.
De acuerdo con el informe oficial, los ciberdelincuentes utilizan un sofisticado programa espía denominado ‘Chosen Brick’, capaz de sustraer historiales de mensajes, correos electrónicos y listas de contactos, además de activar de forma remota el micrófono y realizar capturas de pantalla en dispositivos con sistema operativo Windows. Los atacantes emplean técnicas de ingeniería social, haciéndose pasar por conocidos o contactos profesionales en plataformas de mensajería para convencer a las víctimas de descargar archivos maliciosos que logran persistencia en el sistema.
El director de operaciones del NCSC, Paul Chichester, denunció que Teherán recurre de manera despiadada a la vigilancia digital como una herramienta de represión transnacional para acallar a la oposición. Las agencias de seguridad internacionales instaron a figuras públicas, comunicadores y organizaciones de derechos humanos a extremar sus medidas de higiene digital y verificar la identidad de sus interlocutores ante el incremento de ciberataques impulsados por estados rivales.








