Un equipo de paleontólogos españoles ha reescrito el mapa de la distribución de los dinosaurios jurásicos al confirmar el descubrimiento de la primera prueba fehaciente de que el Diplodocus, uno de los herbívoros de cuello largo más emblemáticos y reconocibles del planeta, habitó en territorio europeo. Este hallazgo histórico derriba la creencia de que estos gigantes se limitaban exclusivamente al continente americano.
El descubrimiento, dado a conocer en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, fue encabezado por investigadores de la Fundación Dinópolis en Teruel, España. Los especialistas recuperaron un valioso conjunto de restos procedentes de sedimentos de hace aproximadamente 150 millones de años en El Castellar, destacando catorce vértebras caudales y diversos huesos en forma de chevrón.
Según explicó el autor principal, Sergio Sánchez Fenollosa, el detallado estudio anatómico y evolutivo permitió catalogar fehacientemente al ejemplar dentro del género Diplodocus. Este rescate no solo destaca por su rareza geográfica, sino también por ser uno de los diplodócidos más completos hallados en Europa, con una longitud estimada de 25 metros según el coautor Alberto Cobos.
Hasta este momento, los fósiles de Diplodocus se asociaban de manera exclusiva con Norteamérica tras su primera identificación en Wyoming en 1877. Con este descubrimiento, Teruel reafirma su posición estratégica en la paleontología internacional, enriqueciendo notablemente el registro de saurópodos gigantes que poblaron la península ibérica durante el periodo Jurásico.








