La Autoridad de Protección de Datos de Noruega (Datatilsynet) anunció el desarrollo de un marco regulatorio específico para limitar e inspeccionar el uso de gafas inteligentes dotadas con cámaras, micrófonos y herramientas de inteligencia artificial. La iniciativa surge ante la creciente preocupación por la captación inadvertida de imágenes y audio en espacios públicos, lo que representa un riesgo directo para la privacidad y los derechos personales de los ciudadanos.
El organismo regulador señaló que estos dispositivos, al registrar el entorno de manera continua y discreta, dificultan que las personas identifiquen cuándo están siendo grabadas, vulnerando el principio de consentimiento. La normativa buscará exigir a los fabricantes la incorporación de mecanismos visibles de advertencia, como luces indicadoras de grabación irremplazables, y establecer límites estrictos sobre el tratamiento y almacenamiento de la biometría facial.
Con este proyecto, Noruega busca sentar un precedente en el continente europeo respecto al despliegue de tecnologías vestibles (wearables) en la vía pública. La dependencia advirtió que la expansión sin supervisión de este tipo de herramientas amenaza con erosionar la expectativa básica de intimidad, por lo que urgió a mantener un equilibrio entre la innovación tecnológica y las garantías de protección de datos personales.









