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El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén y una batería de represalias diplomáticas contra el Reino Unido, como respuesta a las restricciones comerciales impuestas por Londres a los asentamientos en Cisjordania.

Entre las medidas adoptadas por el Ejecutivo israelí figura la prohibición de ingreso a su territorio para doce ciudadanos británicos, incluyendo al exlíder del Partido Laborista Jeremy Corbyn, la legisladora Zarah Sultana, diez miembros del Parlamento y el jurista Fahad Ansari.

Asimismo, las autoridades instruyeron el retiro inmediato de los delegados de Reino Unido del Centro de Coordinación Cívico-Militar para Gaza (CMCC) y suspendieron los programas de entrenamiento que oficiales británicos impartían a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina.

«El pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la tierra de Israel. Digo al gobierno laborista y a todos los gobiernos del mundo que creen poder obligar a Israel a actuar en contra de nuestros intereses nacionales y de seguridad: no tienen ninguna posibilidad de éxito», aseveró Gideon Sa’ar.

El canciller israelí acusó a la administración británica de promover una narrativa parcializada que incrementa los incidentes antisemitas y consideró que la imposición de restricciones comerciales configura una injerencia de cara al proceso electoral legislativo del país.