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La empresa israelí-estadounidense Stardust Solutions desarrolla una controvertida tecnología de geoingeniería solar destinada a reducir las temperaturas globales mediante la pulverización de partículas en la estratosfera para reflejar la luz solar, según un reporte periodístico de la cadena CNN.

Fundada en 2023 por dos exfísicos nucleares, la compañía ha recaudado 75 millones de dólares y propone un método alternativo al uso de dióxido de azufre —cuyo impacto genera preocupación por la lluvia ácida y el ozono— utilizando partículas de sílice amorfa y un núcleo de carbonato de calcio inspirado en las cáscaras de huevo.

Según su director ejecutivo, Yanai Yedvab, cada millón de toneladas de este material generaría un enfriamiento de 0.9 grados Fahrenheit con un costo estimado de 10 mil millones de dólares anuales.

Sin embargo, la iniciativa enfrenta un fuerte rechazo de la comunidad científica. Expertos como Raymond Pierrehumbert y David Keith advierten sobre los peligros de que empresas con fines de lucro desarrollen tecnologías con impactos impredecibles en los patrones climáticos globales, riesgos para la salud por inhalación y la posibilidad de un “choque de terminación” si el proceso se detiene de forma repentina.

Existen profundos dilemas éticos sobre la gobernanza global, la exclusión de los países vulnerables en la toma de decisiones y el riesgo de que esta alternativa sea utilizada como justificación para no reducir las emisiones de combustibles fósiles. Mientras la compañía planea iniciar pruebas al aire libre bajo supervisión gubernamental, los críticos insisten en que la ciencia actual no respalda apuestas financieras de esta magnitud frente a una crisis climática sin soluciones milagrosas.