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El conflicto en Yemen registró una nueva escalada con una oleada de ataques atribuidos a los hutíes contra territorio de Arabia Saudita, incluidos puntos estratégicos para su infraestructura energética.

Autoridades saudíes informaron que los ataques alcanzaron instalaciones civiles y económicas en las ciudades de Jizán, Abha, Najrán y Khamis Mushait, y dejaron al menos 73 personas heridas. El portavoz de la coalición encabezada por Arabia Saudita, Turki al-Malki, condenó las agresiones y advirtió que habrá una respuesta.

La ofensiva ocurre después de que los hutíes acusaran a Arabia Saudita de realizar un ataque aéreo contra una prisión en la provincia yemení de Al Jawf. Según fuentes hutíes citadas por Associated Press, siete personas murieron, entre ellas un menor, y al menos otras siete resultaron heridas. Arabia Saudita no había confirmado esa acusación.

En Jizán, además, Financial Times reportó que instalaciones petroleras de Saudi Aramco fueron atacadas y que la empresa evaluaba los daños. El medio señaló que los hutíes no habían asumido la responsabilidad por ese ataque específico. La ciudad alberga una refinería con capacidad para procesar unos 400 mil barriles de petróleo diarios.

La escalada representa un nuevo riesgo para la infraestructura energética y el comercio regional. Naciones Unidas ha advertido recientemente que los ataques contra Arabia Saudita y las amenazas a la navegación en el mar Rojo y el golfo de Adén pueden ampliar el conflicto y afectar los flujos comerciales y energéticos.

El repunte ocurre después de años de relativa calma tras la tregua de 2022 y coincide con una nueva ofensiva terrestre de los hutíes en zonas próximas al mar Rojo.