El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha provocado un fuerte aumento en el precio de los combustibles y, con ello, una mayor presión sobre los bolsillos de los consumidores estadounidenses. Una estimación de la Universidad Brown calcula que el gasto adicional en gasolina y diésel se acerca a los 100 mil millones de dólares desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero.
El cálculo pertenece al Iran War Energy Cost Tracker, elaborado por el Climate Solutions Lab de Brown University. El indicador compara lo que los estadounidenses han pagado por combustible con una estimación de lo que habrían gastado si el conflicto no hubiera ocurrido.
La cifra equivale a cientos de dólares adicionales por hogar y refleja principalmente el incremento en los precios de la gasolina y el diésel. De acuerdo con la información difundida este lunes, el costo continúa aumentando mientras persisten las interrupciones en el suministro mundial de petróleo.
El impacto está relacionado con el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas petroleras del mundo. La Administración de Información Energética de Estados Unidos ha señalado que las alteraciones en el tránsito por esta vía provocaron aumentos y mayor volatilidad en los precios del crudo durante 2026.
La propia EIA reportó recientemente que el incremento del precio del petróleo y de los márgenes de refinación está contribuyendo a elevar el costo de la gasolina en Estados Unidos.
Es importante señalar que los 100 mil millones de dólares son una estimación académica sobre el costo energético para los consumidores, no el gasto militar total de Estados Unidos en la guerra. El dato permite dimensionar cómo un conflicto internacional está teniendo consecuencias directas en la economía de los hogares estadounidenses.








