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Una nueva ofensiva de ataques aéreos perpetrada por el ejército israelí en el sur del Líbano dejó un saldo de al menos 11 personas fallecidas, incluidos dos niños y dos profesionales de la salud. Los bombardeos impactaron de forma directa en zonas residenciales y vehículos civiles, profundizando la crisis humanitaria en la región.

El ataque más letal ocurrió durante la madrugada del lunes en la localidad de Kfar Reman, donde un edificio residencial fue destruido por aviones de guerra, cobrándose la vida de nueve personas y dejando a otras cinco heridas.

Casi de manera simultánea, un segundo impacto de dron sobre un automóvil particular en la misma zona mató a dos médicos que se trasladaban en su interior. La campaña de bombardeos también afectó al municipio de Deir al-Zahrani tras órdenes de evacuación forzosa, bajo el argumento militar de destruir infraestructura vinculada a Hezbolá.

La escalada bélica no cesa a pesar de la vigencia del acuerdo marco impulsado por Estados Unidos en junio pasado, el cual estableció un plan de zona piloto para frenar las hostilidades. Con estos nuevos hechos de violencia en el distrito de Nabatieh, la frágil estabilidad lograda mediante la mediación internacional queda severamente comprometida.