El Ayuntamiento de Danbury, Connecticut, aprobó una medida que autoriza a personas que no cuentan con la ciudadanía estadounidense integrarse a las filas de la policía local. La decisión se produjo en un contexto de tensión tras los recientes operativos realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la zona, los cuales derivaron en el arresto de decenas de residentes.
Durante el debate sobre la medida, el alcalde demócrata Roberto Alves respaldó la iniciativa recordando su propia historia familiar: el edil emigró a Estados Unidos a los 5 años y creció sin documentos regulatorios antes de naturalizarse ciudadano estadounidense en 2017. Alves defendió la inclusión de residentes permanentes legales en los cuerpos de seguridad argumentando que conocen directamente las necesidades de la comunidad a la que servirán.
La disposición aprobada exige que los aspirantes cuenten con un estatus de residencia legal y permiso de trabajo federal vigente, además de superar estrictos controles de antecedentes. Normativas similares para permitir que residentes extranjeros con permiso legal sirvan como agentes del orden se han implementado previamente en estados como California, Illinois y Washington para atender el déficit de personal policiaco.







