El cuerpo del excomandante militar Ratko Mladić, conocido popularmente como el «carnicero de Bosnia», llegó a Belgrado transportado en un avión del gobierno serbio desde La Haya, Países Bajos, donde permanecía bajo custodia del mecanismo judicial internacional. Soldados del Ejército serbio descendieron de la aeronave el ataúd, el cual estuvo cubierto con las banderas oficiales de Serbia y de la Republika Srpska.
El traslado contó con la presencia de su hijo Darko, una de sus nietas, el ministro de Justicia serbio y dos antiguos camaradas de su entorno cercano. Tras su llegada a la capital, el féretro fue trasladado bajo una fuerte escolta policial hacia la Academia Médica Militar para la realización de los estudios de autopsia correspondientes antes de su inhumación.
A lo largo del trayecto hacia el centro médico, grupos de ciudadanos se congregaron en las vías públicas portando pancartas con la leyenda «Bienvenido a casa, General». Las autoridades locales confirmaron que el funeral del exlíder militar está programado para el próximo 7 de septiembre en el Cementerio de Topčider.







