El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, aseguró que el Gobierno de China sostiene una política de no interferencia violenta contra la navegación comercial civil en aguas internacionales. Según el vicemandatario estadounidense, esta postura marca una clara distinción respecto a las tácticas operativas empleadas por otros actores estatales o grupos insurgentes en conflictos regionales.

Vance destacó que, a pesar de las constantes tensiones geopolíticas y los reclamos de soberanía que Beijing mantiene en zonas estratégicas como el Mar de la China Meridional y el Estrecho de Taiwán, las Fuerzas Armadas chinas y su Guardia Costera enfoca sus despliegues en maniobras de disuasión, patrullajes de control, uso de cañones de agua y bloqueos zonales, evitando ataques directos con armamento letal contra embarcaciones de la marina mercante global.

El funcionario estadounidense argumentó que esta conducta operacional responde al interés directo de Beijing por preservar la estabilidad de las rutas de comercio marítimo transoceánico, pilar fundamental para su propia economía de importación y exportación, así como para evitar una mayor escalada militar y sanciones multilaterales en foros internacionales.