El misil balístico Precision Strike (PrSM) de Lockheed Martin, promocionado como un arma letal y de alta precisión, causó la muerte de al menos 21 civiles —entre ellos siete niños— en la ciudad iraní de Lamerd durante su presunto debut en combate, según una investigación del observatorio Airwars y la agencia Associated Press.

El 28 de febrero, tres de estos proyectiles impactaron sobre un complejo deportivo y dos áreas residenciales. Los análisis de imágenes satelitales, vídeos y registros de daños indican que el armamento está diseñado para explotar en el aire y dispersar decenas de miles de fragmentos metálicos a alta velocidad en un radio amplio, provocando víctimas mortales a una distancia de hasta 50 metros del punto de detonación.

Expertos en armamento y exfuncionarios de defensa señalaron que las características de la explosión coinciden con el PrSM y advirtieron sobre el peligro de desplegar este tipo de munición cerca de zonas densamente pobladas. A pesar de que el Comando Central de Estados Unidos confirmó el uso de misiles PrSM durante las operaciones en territorio iraní, el ejército estadounidense negó haber atacado Lamerd y atribuyó los registros visuales a un misil de crucero iraní, una versión descartada por los especialistas consultados.

La organización Airwars, especializada en el monitoreo de daños a civiles en zonas de conflicto, utilizó geolocalización e imágenes satelitales para mapear el radio de impacto y verificar la magnitud de los destrozos estructurales. Mientras las investigaciones independientes continúan exigiendo mayor transparencia sobre el empleo de esta nueva tecnología militar, el incidente reabre el debate internacional sobre la proporcionalidad y el riesgo implícito del uso de municiones de dispersión en entornos urbanos.