El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, declaró este lunes que su país «no busca la guerra», aunque advirtió que responderá con firmeza ante cualquier «agresión», en el marco de una escalada regional tras los ataques cruzados registrados durante la noche entre fuerzas de Estados Unidos e instalaciones militares de la república islámica.

Las declaraciones del mandatario iraní llegan en un momento de alta tensión geopolítica en Oriente Medio, marcado por la reanudación de hostilidades que han provocado un repunte en los mercados energéticos internacionales. Pezeshkian subrayó que, a pesar de mantener la disposición a buscar canales diplomáticos y salidas negociadas, Irán no permanecerá pasivo ante las ofensivas militares lanzadas en su contra.

Este intercambio de advertencias ocurre tras una jornada de bombardeos y acciones de respuesta mutua que rompieron semanas de aparente estancamiento militar, donde la presión se había centrado predominantemente en sanciones económicas. Las autoridades iraníes han reiterado que su postura defensiva busca disuadir mayores incursiones extranjeras, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de la seguridad en la región y el impacto económico derivado de la volatilidad en el suministro de petróleo.