Un juez militar de Estados Unidos desestimó la confesión realizada al FBI por Khalid Sheikh Mohammed, presunto cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001, tras determinar que las declaraciones no fueron voluntarias. El teniente coronel Michael Schrama concluyó en un fallo de 45 páginas que los interrogatorios de 2007 en la prisión de Guantánamo resultan inadmisibles debido a la coacción y al condicionamiento psicológico severo ejercido previamente por la CIA.

El dictamen judicial señala que la fiscalía no logró demostrar que los testimonios rendidos ante agentes federales estuvieran libres de los efectos de la tortura previa, la cual incluyó al menos 183 sesiones de waterboarding o simulacro de ahogamiento. Mohammed, arrestado en 2003 y recluido en la base naval desde 2006, está acusado de proponer y supervisar los ataques contra las Torres Gemelas, el Pentágono y Pensilvania, que dejaron un saldo de 2,976 personas muertas.

La resolución judicial asesta un duro golpe al proceso penal promovido por el gobierno estadounidense, el cual suma más de dos décadas de retrasos procesales por controversias en la admisibilidad de pruebas. Aunque la magistratura fijó junio de 2028 como fecha tentativa para iniciar el juicio contra Mohammed y otros tres acusados, una eventual apelación del Departamento de Justicia podría postergar nuevamente el arranque del tribunal militar.