Las autoridades mantienen la alerta máxima en el Tíbet chino tras la ruptura parcial de un lago formado por la acumulación de rocas y escombros, originado por un devastador deslave en la región fronteriza con Nepal. Los equipos de emergencia advierten que la fractura de la barrera natural amenaza con desencadenar aludes de barro e inundaciones río abajo, poniendo en riesgo a las comunidades asentadas a lo largo de la cuenca hídrica.
El embalse natural alcanza un volumen superior a los 2.5 millones de metros cúbicos, con proyecciones de continuar incrementándose debido a las condiciones meteorológicas y el flujo constante de agua. Esta acumulación masiva de sedimentos aumenta la presión sobre la contención inestable, lo que eleva el riesgo de nuevas riadas en la frontera entre China y Nepal y complica las labores de rescate y mitigación en las zonas afectadas por el aluvión inicial.
Ante la amenaza inminente de un colapso total, las brigadas de protección civil han activado protocolos de evacuación preventiva y monitoreo satelital en los cauces fluviales transfronterizos. Las autoridades gubernamentales trabajan a contra reloj para liberar presión en el embalse artificial mediante excavaciones controladas, buscando reducir la magnitud de los daños materiales y pérdidas humanas en la región del Himalaya.







