A dos meses de las elecciones legislativas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su red social Truth Social que autorizó la elaboración de documentos legales para permitir que los ganaderos y agricultores tengan el derecho de procesar sus propios productos alimenticios de manera directa.
En su mensaje, el mandatario arremetió contra las cuatro corporaciones dominantes del sector —Tyson Foods, JBS, Cargill y National Beef— a las que acusó de operar como un «monopolio perverso» que perjudica la economía del sector rural estadounidense.
«Son, básicamente, cuatro, una cantidad muy poco competitiva, y les hacen la vida imposible a nuestros maravillosos agricultores y ganaderos, y no puedo permitir que eso suceda. Autorizo la elaboración de documentos legales para que los agricultores y ganaderos tengan el derecho de procesar sus propios alimentos», aseveró Trump.
La iniciativa presidencial se suma a una investigación antimonopolio iniciada recientemente por el Departamento de Justicia (DOJ) sobre la industria del procesamiento de carne.
La elevada concentración en la compra y distribución de carne de vacuno ha generado históricamente reclamos de los ganaderos, quienes argumentan que la falta de competencia limita sus márgenes de negociación y eleva los costos en el mercado de Estados Unidos, el mayor productor y consumidor global de esta proteína.







