El gobierno iraní afirmó que los países de la comunidad internacional “están obligados” a no aplicar ni reconocer las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos, calificando la estrategia de Washington como una campaña de presión económica que representa la continuación de la ofensiva bélica. A través de su Ministerio de Exteriores, Teherán emitió su primera postura oficial tras el anuncio de la operación «Paria Económico» de EE. UU., la cual busca asfixiar las opciones financieras de la República Islámica.
En su comunicado oficial, la cancillería iraní sostuvo que las medidas punitivas de la Casa Blanca constituyen una «grave violación de la Carta de las Naciones Unidas» y actos de «terrorismo de Estado». Las autoridades señalaron que la estrategia busca privar a los ciudadanos de sus derechos fundamentales, por lo que instaron a los organismos globales a tomar acciones firmes para defender el Estado de derecho frente a lo que consideran crímenes de lesa humanidad e interferencia en su soberanía nacional.
La escalada diplomática se produce en un escenario de alta tensión regional, ya que Irán advierte que considerará «enemigo» a cualquier país que colabore con el cerco económico norteamericano. A seis meses de haberse iniciado las hostilidades abiertas entre Washington, Tel Aviv y Teherán, la crisis persiste sin una solución diplomática inmediata, manteniendo la paralización del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz y elevando el riesgo de desabastecimiento en los mercados internacionales.







