Las fuerzas armadas de los EE. UU. alcanzaron un hito operativo clave en el Medio Oriente tras despejar por completo las minas marinas en el Estrecho de Ormuz, colocadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. La compleja misión de limpieza fue ejecutada en rutas de navegación internacional por buzos de la Armada, Navy SEALs y poder aéreo del CENTCOM, garantizando la reapertura del Esquema de Separación del Tráfico (TSS) y asegurando el paso seguro para el comercio global.

Durante los últimos meses, las tropas estadounidenses han coordinado la protección y asistencia de casi 1,500 embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz, facilitando la salida de aproximadamente 750 millones de barriles de petróleo crudo hacia los mercados energéticos globales. El comandante del Comando Central, Almirante Brad Cooper, destacó que la operación ha garantizado el suministro internacional mientras se mantiene una estricta vigilancia sobre el tráfico marítimo de la zona.

En contraste, el bloqueo naval contra Irán reanudado a mediados de julio ha paralizado por completo la actividad comercial hidrocarburífera de Teherán, registrando cero exportaciones de petróleo iraní desde sus costas. Bajo el esquema de interceptación militar, ningún buque ha entrado o salido de los puertos iraníes sin autorización previa de las fuerzas norteamericanas, permitiéndose únicamente el paso de embarcaciones por razones estrictamente humanitarias.

La operación militar desplegada en la región involucra a más de 50,000 soldados estadounidenses en Medio Oriente, respaldados por más de 20 buques de guerra y cientos de aeronaves. En el marco del bloqueo marítimo, el personal del CENTCOM logró hacer retroceder a 75 embarcaciones que intentaron violar el cerco y deshabilitó tres buques no conformes, reafirmando la postura de contención y alerta máxima de las fuerzas armadas en el Golfo Pérsico.