Al menos 47 personas murieron y 22 resultaron heridas tras una serie de incursiones armadas iniciadas el domingo en el municipio agrícola de Kenscoff, en las inmediaciones de la capital de Haití. La masacre evidencia el desplazamiento de la violencia hacia áreas periféricas que previamente se mantenían a salvo de los grupos armados que buscan extender su control territorial fuera de Puerto Príncipe.

El ataque coincide con la publicación de un informe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), el cual reporta 1,408 personas asesinadas y 656 heridas entre abril y junio. Aunque la cifra general de víctimas disminuyó un 14% respecto al trimestre anterior, la ONU advierte que las operaciones policiales en la capital han empujado a las pandillas a tomar posiciones estratégicas en regiones agrícolas y rutas comerciales como Artibonite y Séguin. 

Asimismo, el documento destaca que en ese periodo 796 personas fueron víctimas de violencia sexual como mecanismo de terror territorial, y que las operaciones de seguridad y el uso de drones explosivos han dejado más de 800 muertos y heridos, incluyendo a 95 civiles sin vínculos con los grupos criminales.