El pasado fin de semana, concretamente el sábado 22, mientras en México se discutían ampliamente acontecimientos políticos nacionales, en el norte del continente cayó un asteroide devastador. Los medios noticiosos apenas lo mencionaron y algunos expertos en la relación con Canadá lo comentaron en sus redes sociales, pero no hubo ningún pronunciamiento de la Secretaría de Economía. El proyectil fue la suspensión de las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos, los dos socios de México en el TMEC, sin haber alcanzado ningún acuerdo. Es evidente por donde se le mire, que, si dos de los tres miembros del acuerdo comercial están en abierta confrontación, el futuro de ese acuerdo se encuentra en soporte vital.

¿Qué fue lo que ocurrió entre los antiguos aliados más cercanos? Estados Unidos y Canadá llevaban cerca de un año negociando los términos de un posible acuerdo que serviría de base para modificar el TMEC. En el curso de ese año, la administración Trump, con una estrategia basada en la obtención de concesiones bajo la amenaza del uso de su fuerza comercial, impuso diferentes aranceles que afectaron a productos canadienses y causaron mucha irritación y preocupación entre los canadienses. Para aumentar la presión, Trump declaró repetidamente que Canadá debería integrarse a Estados Unidos como su estado número 51, amenazó con más tarifas si no detenía el tráfico de fentanilo y la migración hacia Estados Unidos, e incluso con imponer aranceles por el humo que causan los incendios forestales que vive Canadá y que afectan la calidad del aire de algunas ciudades estadunidenses.

Durante ese año, la popularidad del Presidente Trump y de Estados Unidos en general, ha caído en Canadá a niveles nunca antes vistos[i]. Los canadienses, tradicionalmente amigos de los estadunidenses, respaldan cada vez en mayor medida una respuesta firme de su gobierno frente a las amenazas de su vecino del sur. La popularidad y el respaldo al Primer Ministro liberal, Mark Carney, se ha incrementado tras cada amenaza de Trump y cuenta con una mayoría en el congreso que le permie tomar medidas para fortalecer y diversificar la economía canadiense.

La última ronda de tarifas que Estados Unidos impuso a Canadá, viola claramente el TMEC. Canadá intentó evitar que esas tarifas entraran en vigor o al menos se disminuyeran lo más posible; de acuerdo con ambas partes, estuvieron muy cerca de alcanzar un acuerdo para ello, pero finalmente no lo lograron. Por lo tanto, a partir del 22 de agosto, diversos productos canadienses pagarán una tarifa de 50% para ser exportados a Estados Unidos (incluyendo bienes contemplados en el TMEC). El impacto de esta medida en la economía canadiense, que  depende enormemente de Estados Unidos, será enorme.

La respuesta del gobierno de Mark Carney será imponer tarifas equivalentes “dólar por dólar” sobre bienes importados de Estados Unidos que entrarán en vigor el 8 de septiembre de 2026. Los expertos esperan que los efectos negativos se sientan en ambos países cuyas cadenas de suministro e incluso su infraestructura se encuentran muy integrados. La respuesta de Carney no fue bien recibida en la Casa Blanca que anunció si Canadá implementa las tarifas de represalia, Estados Unidos incrementaría aún más sus propias tarifas.

No se han hecho públicos hasta el momento los términos del acuerdo que Estados Unidos y Canadá tenían sobre la mesa y rechazaron. Existen versiones de lo que contenía el acuerdo, hechas públicas por funcionarios de ambos países, en las que se acusan mutuamente de haber cambiado los términos de la negociación en el último minuto cuando habían prácticamente alcanzado un acuerdo unas horas antes.

El 22 de agosto, el Primer Ministro Carney ofreció un discurso en el que explicó que los estadunidenses habían intentado incluir, de último minuto, cuestiones no comerciales en la negociación y que atentan contra la soberanía canadiense[ii]. Por ejemplo, dijo Carney, la administración Trump pretendía restringir la habilidad de los canadienses para celebrar nuevos acuerdos comerciales e incluso, limitar el uso del francés en los empaques de los productos o en las producciones fílmicas o televisivas. En esas condiciones, afirmó el Primer Ministro es preferible no alcanzar ningún acuerdo, que aceptar términos como los propuestos por su contraparte.

De acuerdo con la versión estadunidense, expresada por diversos funcionarios, como el Vicepresidente JD Vance, el Secretario del Tesoro Scott Bessent, y el Representante Comercial Jameson Greer, Estados Unidos no introdujo ninguna exigencia de último minuto y son los canadienses quienes buscan continuar “despojando” a su país. El anuncio de posibles tarifas canadienses de represalia irritó considerablemente al gobierno estadunidense; Peter Navarro, ex funcionario de la administración Trump señaló que sólo China y Canadá han tomado represalias en contra de Estados Unidos. Donald Trump publicó un amplio documento en la página de la Casa Blanca con una lista de quejas en contra de los canadienses[iii].

El derrumbe de las negociaciones entre nuestros socios del TMEC tiene consecuencias y arroja lecciones para nuestro país.

Quien esto escribe no es experto en los aspectos técnicos del comercio trilateral, pero el hecho de que nuestro país importe bienes de Estados Unidos, y en alguna medida desde Canadá, para manufacturarlos y exportarlos a los mismos países, nos hace vulnerables a los aumentos de precios que esos bienes sufrirán cada vez que crucen las fronteras y tengan que pagar las correspondientes tarifas; previsiblemente, los bienes que México exporte incrementarán su precio. Las reglas de origen que Estados Unidos y Canadá acuerden entre ellos también afectarán la posición negociadora de nuestro país. Si bien las negociaciones entre nuestros socios están detenidas y se ha desatado una ola de descalificaciones entre ambas partes, existe la posibilidad de que las retomen en algún punto. México debe estar muy atento a lo que ocurra entre ellos.

Por otro lado, debemos aprender varias lecciones del desacuerdo. Primero, las negociaciones con Estados Unidos no terminan hasta que un acuerdo se haya firmado; y aún después, ese país puede renegar de lo acordado. De ahí la frase demoledora de Mark Carney en su anuncio del sábado: “A veces, Estados Unidos firma sus acuerdos con lápiz”. Por ello es indispensable desarrollar un plan B mientras se continúa con las negociaciones.

Durante todo el año que negociaba con Estados Unidos, Canadá apostó, al mismo tiempo, a la diversificación de su economía. Celebró varios acuerdos de libre comercio, múltiples rondas comerciales (incluyendo una con México), está en proceso de revitalizar su infraestructura como puertos y ferrocarriles, eliminar las barreras comerciales entre sus provincias e invertir fuertemente en su producción petrolera. Con ello esperan aminorar los efectos negativos de la agresividad estadunidense.

México se encuentra en un proceso similar, cuya estrategia se encuentra en el Plan México, pero debe fortalecer su estado de derecho (incluyendo mejoras a la reforma judicial), disminuir considerablemente la inseguridad, multiplicar la productividad de los trabajadores mexicanos, entre otras cosas. No podemos confiar que un acuerdo con Estados Unidos nos aislará de la incertidumbre que genera el gobierno de Trump.

Otra lección de la fallida negociación es que la administración Trump no trabaja de forma coordinada en todos los casos. Algunos días después de la cancelación de las negociaciones, los analistas y periodistas coinciden en señalar que el negociador principal de Estados Unidos, James Greer (que también conduce la negociación con México), hizo concesiones a Canadá que su jefe, Howard Lutnick, Secretario de Comercio, desacreditó y que fue éste último quien introdujo exigencias de último minuto que descarrilaron el acuerdo[iv]. México debe asegurarse que todos los actores relevantes están al tanto y conformes con cualquier arreglo que se alcance.

De acuerdo con la visión del Primer Ministro canadiense, la nueva geopolítica exige un nuevo tipo de relaciones entre los países. En ese sentido, el TMEC era un dinosaurio destinado a extinguirse. Lo que propuso el ex banquero central, ahora dirigente canadiense, es una alianza flexible entre potencias medias, en las que se puedan celebrar acuerdos en ciertas materias con algunos países y en otras con diferentes contrapartes. En sentido, el resultado podría ser dos acuerdos bilaterales entre México y cada uno de sus vecinos del norte. Por lo pronto, el asteroide dejó al TMEC en soporte artificial. Habrá que ver si consigue sobrevivir.


[i] 2026.08.19_Trump_approval_final.pdf

[ii] PM Carney Speaks to Media After Suspension of Canada-U.S. Trade Talks – Headline Politics – CPAC.ca

[iii] President Trump Is Finally Ending Canada’s Free Ride – The White House

[iv] One of Trump’s top deputies has been unsatisfied with trade deal on the table for Canada, sources say | CBC News

Alfonso Vera Sánchez

Alfonso Vera Sánchez es Licenciado en Derecho por la UNAM, Maestro en Cooperación Internacional para el Desarrollo por el Instituto Mora, y ha trabajado en la Secretaría de Educación Pública, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Secretaría de Relaciones Exteriores. Es miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 2010, donde se ha desempeñado como Cónsul de Protección en Nogales, Cónsul de Documentación en Chicago y Director de Litigios en la Consultoría Jurídica de la SRE. Actualmente es Encargado de Asuntos Legales en la Embajada de México en Canadá.