El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este miércoles que el director de la CIA, John Ratcliffe, llevó a cabo una visita catalogada como “semi rutina” a Moscú, un viaje diplomático de carácter reservado orientado a abordar posibles vías de entendimiento en torno al conflicto bélico en Ucrania.
Durante una entrevista concedida al locutor conservador Glenn Beck, el mandatario restó dramatismo a la misión de inteligencia, al tiempo que reiteró el interés de su administración por alcanzar una solución negociada que ponga fin a las hostilidades en territorio ucraniano, un objetivo que hasta el momento se ha mantenido esquivo.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, matizó los detalles del desplazamiento al precisar que las conversaciones se desarrollaron exclusivamente en el ámbito de los servicios secretos y aclaró que el emisario estadounidense no sostuvo encuentros directos con el presidente ruso, Vladímir Putin.
Con este movimiento, la Casa Blanca busca destrabar las estancadas gestiones de paz, luego de que los intentos previos de Estados Unidos —incluyendo la cumbre celebrada en Alaska con el liderazgo ruso— no lograran materializar acuerdos definitivos que detengan la escalada bélica en Europa oriental.







