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El Fiscal Federal para el Distrito Medio de Tennessee, Braden H. Boucek, anunció la detención de 44 personas acusadas formalmente por delitos federales de tráfico de armas y narcóticos, en el marco de la iniciativa conjunta de seguridad denominada «Operación Última Llamada» (Operation Last Call). Los arrestos se llevaron a cabo durante el fin de semana del 19 al 23 de agosto de 2026.

Este operativo de gran alcance unió los esfuerzos de la Fiscalía Federal, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), el Servicio de Alguaciles de los Estados Unidos (USMS) y el Departamento de Policía Metropolitana de Nashville (MNPD).

Las autoridades explicaron que la «Operación Última Llamada» fue un esfuerzo guiado por datos, donde agentes federales encubiertos realizaron compras controladas de armas y sustancias ilícitas en puntos críticos de Nashville. Las zonas clave de intervención incluyeron los corredores de Harding Place e Interestatal 24 (I-24), Bell Road y Murfreesboro Pike, Brick Church Pike y Trinity Lane, además del vecindario de Napier-Sudekum.

El operativo conjunto logró retirar de circulación más de 160 armas de fuego (incluidos rifles de asalto y dispositivos de conversión para ametralladoras), más de 2 kilogramos de metanfetamina, más de 1 kilogramo de fentanilo y más de medio kilogramo de cocaína en polvo y crack.

De acuerdo con los registros judiciales, de los 44 imputados, 27 cuentan con condenas previas por delitos graves como asalto agravado, robo armado y narcotráfico, mientras que 10 de los sospechosos se encontraban activos bajo libertad condicional o fianza al momento de las transacciones. Entre los presentados en la acusación formal figuran KeDarious Bell y Kenyon Blackman, ambos de 21 años.