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Natalie Harp, una de las colaboradoras más cercanas al presidente estadounidense Donald Trump, operó dentro de la Casa Blanca sin contar con la autorización formal de seguridad durante un periodo prolongado de un año, de acuerdo con un informe difundido por el medio MS Now.

La controversia en torno a la exasistente de televisión de 35 años —conocida en el entorno político como «la impresora humana» por llevar siempre una impresora portátil con noticias impresas para el mandatario— cobró relevancia nacional tras declaraciones públicas del senador demócrata Jon Ossoff.

Durante un mitin, el legislador cuestionó los traslados del presidente e hizo alusiones al papel de Harp, lo que desató una serie de duras respuestas por parte de los portavoces de la administración federal, quienes tacharon al legislador de descalificativos personales.

El senador respondió posteriormente en una entrevista con el mismo medio, señalando el impacto interno que el caso ha generado en el círculo presidencial.

Este cruce de declaraciones ha puesto bajo la lupa el alto nivel de influencia de la asesora, quien abandonó su carrera en televisión para unirse al equipo de Trump en 2022 y lo acompaña de manera ininterrumpida.

Su presencia y su capacidad para fungir como filtro primario de la información que recibe el jefe de Estado continúan generando tensiones y recelos dentro del aparato gubernamental estadounidense.