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Los niveles de agua en los embalses más importantes de Estados Unidos se desplomaron a sus mínimos en décadas debido a una severa sequía en el oeste del país. El lago Powell, el segundo embalse más grande de la nación, bajó a los 3,500 pies de elevación tras perder 1.1 metros en el último mes. Esta reducción sitúa a la presa en un punto crítico cerca de los 3,490 pies, nivel mínimo requerido para continuar generando energía hidroeléctrica.

Por su parte, el lago Mead, el embalse con mayor capacidad del país, registró una caída a 1,039 pies, sumando una pérdida de siete metros en lo que va del año. En conjunto, la red hídrica del río Colorado alcanzó su nivel más bajo desde 1957, poniendo en riesgo el suministro de agua y electricidad para millones de habitantes distribuidos en siete estados: Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming. De interrumpirse la generación eléctrica, las autoridades deberán recurrir a fuentes energéticas alternativas más costosas y contaminantes.