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El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que el gobierno estadounidense desplegará medidas de aislamiento económico «nunca antes vistas» contra Irán, estructuradas bajo un plan de asfixia financiera sin precedentes históricos que se revelará oficialmente la próxima semana bajo la administración del presidente Donald Trump.

La ofensiva económica tiene como objetivo principal cortar de forma definitiva las fuentes de ingresos de Teherán, superando en alcance e impacto a las sanciones tradicionales previas. Este plan de «furia económica» busca ahogar las exportaciones petroleras iraníes y desplomar el valor de su moneda local, complementándose en el ámbito militar y geopolítico con la continuidad del bloqueo marítimo en el Estrecho de Ormuz para paralizar su flujo comercial y forzar un cambio radical en la postura del régimen.