Una movilización masiva en plataformas digitales dio inicio bajo la etiqueta #IAmJaneDoe en respaldo a una antigua estudiante de la Universidad de Cornell que denunció haber sido víctima de una violación grupal. La campaña de solidaridad cibernética surgió en respuesta a la tentativa de un periodista y usuarios en redes sociales de exponer públicamente el nombre real e identidad de la víctima, lo que motivó a miles de internautas a adoptar el seudónimo legal «Jane Doe» para blindar su privacidad y saturar los motores de búsqueda.
El caso judicial y administrativo, reabierto recientemente tras protestas estudiantiles y severas críticas a la gestión inicial del centro educativo, derivó en la suspensión y expulsión de los estudiantes implicados, así como el cierre de la fraternidad donde ocurrieron los hechos. Ante el impacto público del proceso, la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, ordenó la designación de una fiscal especial para coordinar las investigaciones penales y revisar la actuación de las autoridades locales.
El caso reavivó la discusión nacional sobre la violencia de género en los campus universitarios de Estados Unidos. Datos de la Asociación de Universidades Estadounidenses revelan que una de cada cuatro estudiantes universitarias reportó haber sido víctima de agresión o contacto sexual no consentido, subrayando la urgencia de aplicar reformas legales e institucionales para proteger a las denunciantes.











