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Un total de ocho cuerpos decapitados y con signos de violencia fueron descubiertos en una mina ilegal situada en el sur de Ecuador, según confirmó la Policía Nacional.

El hallazgo se produjo en una zona rica en yacimientos de oro y cobre, un territorio donde las organizaciones delictivas han ampliado sus operaciones ilícitas en los últimos años. De acuerdo con el coronel Pablo Inga, jefe de la policía judicial, los restos —correspondientes a siete hombres y una mujer— estaban sepultados en dos fosas a una profundidad aproximada de dos metros.

Las primeras indagatorias forenses señalan que las víctimas no presentaban heridas de bala. En su lugar, el comandante detalló que los agresores utilizaron armas blancas, posiblemente machetes, para cometer lesiones severas, incluyendo desmembramientos y decapitaciones. Los hechos habrían ocurrido unas 48 horas antes del descubrimiento.

El yacimiento minero opera de forma clandestina, ya que carece de registro y de los permisos oficiales para su explotación, además de encontrarse en una zona de difícil acceso geográfico. Tras la intervención policial en el área, las autoridades indicaron que las identidades de las víctimas se darán a conocer una vez concluyan los peritajes forenses correspondientes.