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Ucrania intensificó las obras de fortificación en su frontera norte ante la continua expansión de las capacidades militares de Bielorrusia y el temor a un posible ataque en la región. La portavoz del destacamento fronterizo de Volinia, Margarita Vershínina, confirmó que las fuerzas ucranianas se preparan para diversos escenarios tras haber instalado muros de hormigón, zanjas antitanque, campos minados y ‘dientes de dragón’ a lo largo de la demarcación.

A pesar de que las autoridades militares indican que Minsk no dispone por ahora de tropas suficientes para una incursión a gran escala, la reciente formación de una nueva brigada de asalto aerotransportada en Gomel y la constante presión de Moscú mantienen en alerta a Kiev. Esta militarización ha provocado la interrupción total del contacto entre las fuerzas de ambos países y un fuerte impacto socioeconómico en las comunidades fronterizas, cuyos habitantes han visto divididas a sus familias y restringidas sus actividades productivas por el riesgo de minado.