Las autoridades tailandesas elevaron este sábado a nueve el número de fallecidos tras el tiroteo registrado el viernes en la escuela Debsirin, en la provincia de Nonthaburi, al norte de Bangkok. El Ministerio de Sanidad confirmó el deceso de una estudiante de entre 12 y 13 años, mientras que otras siete personas continúan hospitalizadas en estado grave.
El agresor, un estudiante de 14 años, inició el ataque en su domicilio asesinando a sus dos abuelos, con quienes vivía, para posteriormente dirigirse al colegio armado con una pistola registrada a nombre de su abuelo. En el centro educativo mató a cinco profesores y trabajadores antes de quitarse la vida dentro de un aula.
La Policía forense detalló que todas las víctimas murieron por disparos en órganos vitales. Las investigaciones preliminares apuntan a que el joven sufría de «estrés académico» ante la presión familiar para obtener buenas calificaciones. Además, las autoridades hallaron en su ordenador material grabado de matanzas escolares ocurridas en Estados Unidos.
El primer ministro, Anutin Charnvirakul, afirmó que el ataque fue planeado con cuidado. Se trata del segundo tiroteo escolar en Tailandia durante el año y el incidente más grave de este tipo desde la tragedia de 2022 en una guardería de Uthai Sawan, donde murieron 34 personas. El hecho ha reactivado el debate sobre el control y la tenencia de armas de fuego en el país.












