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El Gobierno de Irán condicionó este sábado la reapertura del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz al cumplimiento de seis exigencias por parte de Estados Unidos, entre las que destacan el levantamiento inmediato del bloqueo naval y las sanciones, el pago de compensaciones por daños de guerra y el retiro de tropas en la región.

“Hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho no será abierto”, advirtió Mohamad Baqer Zolgadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. A las demandas se sumó el canciller Abás Araqchí y la Guardia Revolucionaria, que exigieron además el cese de las operaciones militares estadounidenses contra Teherán y sus aliados regionales.

El anuncio coincide con el avance de las negociaciones entre Irán y Omán para definir las nuevas rutas de navegación en el canal. Sin embargo, la Cancillería omaní advirtió que los recientes ataques en la zona, como el denunciado por Emiratos Árabes Unidos contra un buque cisterna de la estatal ADNOC, amenazan con obstaculizar los diálogos.

El país enfrenta una guerra que ha agravado severamente la crisis económica y los desequilibrios en servicios básicos como luz, agua y combustible. Pezeshkian instó a mantener la cohesión interna frente a las presiones de Washington y Tel Aviv, en un contexto marcado por los bombardeos iniciados el pasado 28 de febrero y el impacto de las protestas antigubernamentales de principios de año.

Por el estrecho de Ormuz transitaba el 20% del crudo mundial antes del cierre ordenado por Teherán a mediados de julio, medida que paralizó el memorando de paz firmado el 17 de junio tras la respuesta estadounidense de bloquear los puertos iraníes.