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En medio de una de las olas de calor más extremas registradas en la historia de Corea del Sur, la ciudad de Seúl implementó una estrategia innovadora de entretenimiento urbano: una discoteca silenciosa masiva dentro de una piscina pública. La iniciativa ofreció a cientos de ciudadanos un alivio térmico frente a las altas temperaturas nocturnas, en un contexto donde diversas regiones del país registraron picos de hasta 42,5 °C.

El evento destacó por el uso de auriculares inalámbricos individuales, lo que permitió a los asistentes disfrutar de los DJs en vivo mientras permanecían sumergidos en el agua, eliminando los altavoces tradicionales. Con este formato de baile sin ruido, la capital surcoreana logró combinar el enfriamiento corporal al aire libre con la erradicación de la contaminación acústica en zonas residenciales, consolidando un modelo de adaptación de la vida nocturna frente a los desafíos del cambio climático.