Documentos recientemente desclasificados del gobierno estadounidense confirmaron que el FBI puso en marcha una investigación secreta de contrainteligencia, bajo el nombre en clave «Oxferd Comma», para evaluar si el presidente Donald Trump actuó como un agente ruso tras haber destituido al entonces director del organismo, James Comey, en mayo de 2017.
El expediente, redactado por la división de contrainteligencia y respaldado por altos mandos como el asesor jurídico James Baker y el subdirector William Priestap, catalogó el caso como un «asunto de investigación delicado». El objetivo central consistió en determinar si las acciones de la Casa Blanca constituían un riesgo para la seguridad nacional o un intento directo de obstrucción a la justicia. Sin embargo, revisiones posteriores del Departamento de Justicia, entre ellas el informe del fiscal especial John Durham, han cuestionado duramente la solidez de las pruebas e indicios iniciales utilizados por el FBI para justificar el inicio de dicha pesquisa.









