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El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, reveló durante una entrevista las dificultades para comunicarse de forma directa con el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, aunque destacó que su presencia constituye una fuente de fortaleza para la población. Durante su intervención, el mandatario reflexionó sobre el deceso del anterior líder, Alí Jamenei, quien falleció tras un ataque aéreo en Teherán en el marco de una operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel, hecho que puso fin a sus 37 años al frente de la nación.

Pezeshkian subrayó la austeridad con la que se condujeron diversas figuras de la cúpula política y militar del país al señalar: “Muchos de nuestros comandantes y científicos que fueron asesinados ni siquiera eran dueños de una casa”. Asimismo, el presidente afirmó que, pese a las adversidades derivadas del conflicto con la administración estadounidense, Irán se proyecta hoy como una nación poderosa respaldada por un alto sentido de dignidad.

Finalmente, el jefe del Ejecutivo iraní acusó a potencias extranjeras de intentar incitar protestas sociales en el país para generar inestabilidad interna. No obstante, aseveró que su gobierno mantendrá el respaldo popular para hacer frente a las presiones internacionales: “Si nos mantenemos del lado del pueblo, ningún poder podrá doblegarnos”.