Este lunes se confirmó el fallecimiento de Edwin López Cornejo, un migrante salvadoreño de 41 años que llevaba 20 años residiendo en Estados Unidos, tras haber permanecido más de un mes recluido en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el estado de Nueva Jersey.
María Cornejo, madre de la víctima, informó a través del portal de la organización comunitaria Cosecha New Jersey que su hijo falleció el pasado sábado tras presentar complicaciones graves de salud. De acuerdo con su testimonio, en la última conversación telefónica que sostuvieron el viernes anterior, Edwin le manifestó sentirse indispuesto:
“Me dijo que se le había dormido una parte de la cara y de la mano derecha”, declaró la madre al denunciar posibles omisiones en el cuidado médico.
Denuncias de falta de atención médica y versión de las autoridades
La familia denunció que el centro de detención no suministró de manera adecuada los tratamientos prescritos a López Cornejo, quien requería medicación diaria para controlar la diabetes, hipertensión y episodios convulsivos.
- Acusaciones de la familia: La madre señaló directamente a las instalaciones por presunta negligencia médica. Al acudir al centro hospitalario al que fue trasladado su hijo, los médicos le informaron que el paciente “había llegado sin vida” y con un paro cardíaco irreversible.
- Falta de notificación: Hasta la fecha de la denuncia, los familiares manifestaron no haber recibido explicaciones o reportes oficiales por parte de los directivos del recinto de detención ni de la representación legal.
- Arresto: Según el testimonio familiar, el migrante fue detenido el pasado 18 de junio mientras se dirigía a su lugar de trabajo en el municipio de Plainfield.
Por su parte, el ICE sostuvo a través de un comunicado que el detenido recibió «atención médica adecuada» y que los servicios de emergencia actuaron de inmediato trasladándolo al Hospital Universitario de Newark. La causa oficial del deceso se mantiene bajo investigación técnica y forense.
El caso ocurre en medio de un repunte de fallecimientos de personas bajo la tutela de la agencia federal, superando la veintena de registros en lo que va del año.









